Evento finalizado
Walton y Rajmáninov fueron tachados de «conservadores» por mantener un lenguaje anclado en el pasado en un siglo xx que avanzaba a pasos agigantados hacia la suspensión de tradiciones y certezas. Estas actitudes pueden entenderse, sin embargo, como una forma legítima de disidencia y de autenticidad. Estrenado en 1939, el Concierto para violín de William Walton reivindica una modernidad propia: inspirado en el Concierto para violín núm. 1 de Prokófiev, integra en su primer movimiento una serie dodecafónica que decide tratar, no obstante, al margen de los dictados de la escuela schönbergiana.
Si la trayectoria de Walton se desplazó desde una posición iconoclasta en los años veinte hacia el lirismo melancólico de sus conciertos de madurez, Rajmáninov recorrió el camino inverso, integrando en sus obras tardías una aspereza creciente, ajena al opulento romanticismo de sus comienzos. Inscrita de lleno en el primer periodo, su Sinfonía núm. 2 (1908) permanece como un gran reducto de sensibilidad decimonónica, expansiva y elegíaca, que ha conservado, contra todo pronóstico, una vigencia que obras supuestamente más avanzadas jamás alcanzaron.
| Autor | Pieza |
|---|---|
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William Walton
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Concierto para violín y orquesta en Si menor [31’]
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Serguéi Rajmáninov
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Sinfonía núm. 2 en Mi menor, op. 27 [60’]
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